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Las series imprescindibles que nadie menciona (y por qué)

De 'The Bear' a 'Beef'. De series que molan a series que explican por qué molamos. La cultura pop no son solo los estrenos.

Por Redacción TrivialChat · · 6 min de lectura

De 'The Bear' a 'Beef'. De series que molan a series que explican por qué molamos. La cultura pop no son solo los estren

Si alguien te dice que Stranger Things es clave para entender la cultura actual, no le eches la bronca: está en su derecho. Pero lleva razón solo a medias. La serie de los Duffer no inventó nada; reflejó lo que ya llevaba años cocinándose en internet, en los barrios y en los garitos con luz de neón. Eso es lo peligroso de los tópicos: que acaban confundiéndonos la cultura con su reflejo más brillante, el que se ve desde la pantalla. La pregunta debería ser otra: ¿qué contenidos nos enseñan a mirar más allá de la pantalla?

Hay un puñado de obras que no solo entretienen, sino que cambian cómo vemos el mundo. No porque sean adictivas, sino porque meten el dedo en la llaga de lo que nos jode, nos ilusiona o nos da pereza. Empezando por Beef, la serie de Netflix que nadie esperaba y que todos discutieron. No es una comedia sobre una pelea de coches, es un espejo de cómo nos tratamos cuando el éxito nos ciega. Y eso, en una época donde el algoritmo premia el conflicto, duele pero es necesario. Otra que debería estar en el top: Andor. ¿Por qué? Porque es la única serie que entiende que la resistencia no es un meme, sino un trabajo sucio y cotidiano. Como el de los camareros de The Bear, que no idealizan el caos, sino que lo hacen llevadero con un chiste y un karaoke a las cuatro de la mañana. ¿Alguien más ha intentado sobrevivir a un turno en un bar después de verla?

Pero vayamos más atrás. Fleabag no salió ayer, y sin embargo, sigue siendo la serie que mejor explica cómo nos manejamos con el duelo, el sexo y el dinero. No es una comedia sobre una mujer rota: es un manual de supervivencia en un mundo que nos dice que la felicidad es un algoritmo. Y luego está The White Lotus, que no es solo un drama en un resort de lujo. Es un estudio sobre cómo el capitalismo nos convierte en monstruos cuando creemos que somos especiales. ¿Casualidad que cada temporada hable de un tema distinto y, al final, siempre termine en un escándalo? No lo creo. La cultura pop no es inocente, y estas series lo saben.

¿Y las películas? Aquí el tópico se rompe del todo. El cine actual no se mide en taquilla, sino en qué nos hace sentir después de verlo. Everything Everywhere All at Once no es solo una locura visual: es la única obra que entiende que la familia, el amor y el fracaso pueden ser la misma cosa. Parasite no ganó el Oscar por casualidad: es la película que mejor retrata cómo la desigualdad se cuela por las rendijas de tu casa. Y Mad Max: Fury Road sigue siendo el mejor alegato feminista del siglo XXI, porque no habla de mujeres fuertes: las mujeres de la película son fuertes porque no tienen tiempo para tonterías. Como vosotros cuando llegáis a casa después del trabajo y os ponéis a ver algo que no sea un reality.

¿Y entonces qué hacemos con el resto?

Porque aquí viene el problema: nos han vendido que lo imprescindible es lo que está en todas partes. El universo Marvel, las sagas interminables, los reboots de series de los 90... Pero ¿quién dijo que lo útil es lo que más ruido hace? En las salas de chat de TrivialChat, donde la gente va a hablar de lo que le importa (y no de lo que le imponen), hay una regla no escrita: si no te emociona, no es cultura. Y eso descarta automáticamente a la mitad de lo que se estrena cada viernes.

Tomemos Wednesday como ejemplo. Es divertida, tiene una estética impecable y Jenna Ortega está en todas partes. Pero ¿es imprescindible? Rotundamente no. Es como un chupito de licor de hierbas: te gusta en el momento, pero al día siguiente no recuerdas ni el sabor. En cambio, The Last of Us —sí, esa que todo el mundo criticó por ser demasiado oscura— es imprescindible porque nos obliga a enfrentarnos a lo que tememos: la soledad, la enfermedad, el amor que duele. No es entretenimiento. Es catarsis.

Y luego están esas obras que pasan desapercibidas y que, sin embargo, son la columna vertebral de cómo pensamos hoy. The Bear, con su ritmo frenético, nos recuerda que el trabajo no es un drama griego, sino algo que hacemos entre sudor y cansancio. Reservation Dogs —que poca gente vio en España— es la serie que mejor explica cómo la gentrificación y la identidad se entrelazan en los cuerpos de los jóvenes indígenas. Mare of Easttown, con Kate Winslet, no es solo un thriller: es un retrato de cómo una comunidad se sostiene cuando el sistema la abandona. ¿Imprescindibles? Más que el último blockbuster de superhéroes.

Pero ojo, que no todo lo que brilla es oro. Hay series que se venden como cultas y solo son pretenciosas. Severance es brillante, pero ¿entenderíais a alguien que la recomendara como la serie del año sin explicar antes que es una alegoría sobre el capitalismo que solo funciona si ya sabes qué es el capitalismo? No. Y luego está el otro extremo: lo que se vende como comercial y termina siendo revolucionario. The Great, esa comedia histórica sobre Catalina la Grande, es lo más moderno que veréis en años porque habla de poder, sexo y burocracia sin edulcorantes. Como si el Twitter de los 2020 hubiera sido escrito por Voltaire.

La clave está en entender que lo imprescindible no es lo que está en boca de todos, sino lo que te cambia la perspectiva. Y eso no siempre coincide con lo que trending topic. Tomemos Euphoria: ¿es imprescindible? Depende. Si buscas un reflejo de la adolescencia en 2024, sí. Si crees que es solo un catálogo de moda y filtros de Instagram, no. La cultura pop no es un escaparate. Es un espejo que a veces se empaña, a veces se rompe, pero siempre te devuelve algo que no esperabas.

Entonces, ¿qué falta en esta lista? Pues vosotros. Porque lo que hace que una serie o película sea imprescindible no es solo que sea buena, sino que resuene con vuestras vidas. En TrivialChat, cuando alguien pregunta "¿qué veis que molé un huevo?", la respuesta nunca es un título de cartelera, sino una historia personal. "La serie esa que ponía mi padre mientras cocinaba". "Esa película que vi un verano en la playa y que ahora miro con otros ojos". La cultura no son los éxitos. Son los momentos que os marcaron cuando nadie os miraba.

Así que dejad de seguir listas. Buscad lo que os haga sentir. Y si alguna vez os preguntáis por qué hoy la gente habla más de Beef que de Stranger Things, la respuesta es sencilla: porque una duele y la otra solo entretiene. Y en estos tiempos, con el mundo patas arriba, necesitamos más dolor y menos entretenimiento.

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