De qué va este debate
Discutir cuál es la mejor saga de videojuegos es discutir, en realidad, qué le pedimos a un videojuego. Hay quien valora que una saga no haya fallado nunca, quien premia el atrevimiento de reinventarse y quien vota simplemente por la que le marcó a los doce años. Las tres posturas son legítimas y por eso el debate no se cierra.
Lo que sí puede medirse es la influencia: cuántos juegos posteriores copiaron sus ideas. Ahí las cinco de esta lista tienen argumentos, y ninguna gana por goleada.
Qué defiende cada opción
- The Legend of Zelda
- La saga que ha reinventado su propia fórmula más veces sin perderse. De la exploración del original a la libertad total de Breath of the Wild, cada salto generacional ha cambiado lo que se esperaba de un juego de aventuras.
- Mario
- El listón técnico del género. Super Mario Bros. definió el plataformas en 2D y Super Mario 64 tuvo que inventar cómo se mueve una cámara en 3D, un problema que todo el sector le copió después.
- Final Fantasy
- La que demostró que un videojuego podía contar una historia larga y adulta. Cada entrega numerada cambia mundo, personajes y a menudo sistema de combate, algo que ninguna otra saga grande se atreve a hacer.
- The Witcher
- La prueba de que el mundo abierto puede tener misiones secundarias mejores que la principal. Su tercera entrega cambió lo que el jugador exige a un rol occidental.
- Grand Theft Auto
- La saga que popularizó la ciudad abierta como escenario y como personaje. Su influencia se ve en casi cualquier juego que te deje conducir por donde quieras.
Suele ganar la que más gente jugó de niño, que no siempre es la mejor, pero sí la que más se defiende.